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Evitar los alimentos con mucha azúcar añadida y alimentos con alto contenido de sal

Evitar grandes cantidades de comida rápida, cafeína, jugos y bebidas gaseosas.

Puedes ser tú la persona que le dé el ejemplo cambiando y mejorando tus hábitos alimenticios.

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Elimina la comida chatarra de la casa y aumenta la cantidad de frutas, vegetales, comida natural.

No uses la palabra dieta, gordo y flaco. Mejor hablarles de comida que nos hace más fuertes e inteligentes.

No se trata de caer en extremos ni prohibiciones, háblales siempre de una vida y comida sana.

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Estamos bombardeados por el marketing y publicidad en tv y redes sociales de todo tipo de productos que nos prometen lo mejor para nuestra salud y la de nuestra familia, debemos aprender a diferenciar lo auténticamente saludable de la publicidad engañosa.

Elimina los alimentos con gran contenido de sirope de maíz, azúcar, grasas hidrogenadas, edulcorantes artificiales como el aspartamo y aditivos químicos, así como aquellos que tengan riesgo de contener hormonas, antibióticos, pesticidas o metales pesados.

Hay un momento para todo, procura que tus alimentos vengan un 80% por parte de comida natural y dejar ese 20% para comida procesada, etc.

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Lee las etiquetas de los productos que tienes guardados.

Encontrar el equilibrio es la clave.

Consulta a un nutricionista para que te asesore en la alimentación de tu hijo y de la familia.